martes 28 de junio de 2011

II

Es tan difícil hoy hablar de mi vida con esas personas que parecen, a veces, sentir la necesidad de saber el porqué de tantas cosas, cuando antes lo único que necesitaba era sentarme a la par, sonando de fondo algún disco ricotero.
Hablaba y por demás, pidiendo de antemano que en algún momento me callaran. Hablaba y, sobre todo, disfrutaba escuchar todo aquello que saliera del otro.
Ser y sentirme parte de algún mundo, no muy ajeno.
Percibir en la mirada ese comprender o el intento, al menos, de entender lo insignificante.
Hoy, en la misma situación, me quedo paralizada. No doy respuesta alguna.
Sentada a la par, siento un rompecabezas de palabras en mi garganta incapaz de armarse, como una película en pausa incapaz de llegar a ver el final.
Me hablo a mi misma o a la nada, esperando el milagro de obtener esa respuesta jamás dada.


Es otra pieza que falta..